Tuesday, February 07, 2006

Texto fundacional del Frente para la Victoria de la provincia de Buenos Aires, leído por Juan José Amondarain el 4 de marzo de 2005 en el teatro Coliseo de La Plata


La Argentina de hoy es protagonista de un movimiento de recuperación económica, reparación social y legitimación política que es valorado en todo el mundo.
El esfuerzo de nuestro pueblo para abandonar las políticas neo-liberales, enfrentar a la economía internacional más rapaz y apartar del poder político a las cúpulas del privilegio ha comenzado de un modo auspicioso.
Vivimos un momento clave. Hace pocas horas, el presidente Kirchner anunció el exitoso canje de la deuda: una victoria para la mayoría de los argentinos y un gran paso para recuperar la credibilidad internacional que habíamos perdido.
La participación decidida en el Mercosur, los sólidos acuerdos con los gobiernos populares de América Latina, el respaldo a la producción nacional del campo y la ciudad marcan un camino definido hacia la construcción de una Argentina sin contratos exclusivos.
Esta situación se da en un nuevo escenario, pero también responde a la tradición peronista de apego a la justicia social y a la soberanía, una línea compartida por grandes sectores que no pertenecen directamente a nuestro movimiento y, sin embargo, sienten suyas las transformaciones de la nueva Argentina.

Después del derrumbe, nuestro país fue recuperado por un trabajo sostenido y complejo de restauración institucional, del que el presidente Kirchner fue su celoso arquitecto y vigía. Hoy volvemos a ser ciudadanos amparados por el derecho, y es de esa decisión inicial de que la Argentina vuelva a ser una República que surgen los progresos que vemos en la economía y en la sociedad.

En nuestra provincia de Buenos Aires hay una correspondencia íntima con esos nuevos vientos nacionales, encabezada por el gobernador Felipe Solá quién, en el momento más crítico de la historia bonaerense, asumió sin reservas ni excusas la responsabilidad que le tocaba y enderezó el timón de una nave que navegaba segura hacia el naufragio.

Nuestra militancia y nuestra identidad son peronistas. Pero tenemos una relación humana, no automática, con esos valores. Nuestras contradicciones, limitaciones y dificultades son parte de una misma lucha a favor del disenso interno, la razón y la lógica de una práctica política que tiene el deber de argumentar frente a la sociedad. Nuestra vocación es popular y democrática.

La ruptura entre la sociedad civil y la política, la separación dramática entre la gente y sus representantes, no ha concluido.
Debemos dar respuesta a esos reclamos que esperan de nosotros una reforma política, porque solamente legitimando las instituciones podremos salir de la crisis. Las instituciones no son patrimonio de la “clase política”, son herramientas ciudadanas que deben ser empleadas para satisfacer las demandas de la gente con actos de gobierno rápidos, justos y eficaces. De lo contrario son parodias de instituciones, agentes de demora burocrática y cáscara sin contenido.

Los senadores y diputados que respaldamos la transparencia de los actos de gobierno nos oponemos a convertir los asuntos partidarios en cuestiones de Estado: ese tic de la vieja política daña las instituciones. Estamos comprometidos verdaderamente con nuestra obligación de mejorar la calidad institucional, y no vamos a apartarnos de este proceso encabezado por el presidente Kirchner y el gobernador Solá.

Por estas razones hoy hemos construido un espacio que defienda estas ideas en los actos. Hemos buscado con empeño construir acuerdos con nuestros compañeros en la Legislatura. Ha sido un trabajo infructuoso. Quisimos situar el debate en el escenario público y discutir allí cada cosa en función del bien común de los bonaerense y no de las apetencias personales sin ton ni son. Pero no tuvimos éxito: el debate fue un triste espectáculo de excesos donde no pudimos escuchar ideas.

Por estas razones hemos tomado la decisión de constituirnos como bloques, y asumir como Frente Peronista para la Victoria (FPV) la mejor tradición de nuestro Movimiento, uniendo la lealtad a la rebelión y la identidad partidaria a la eficacia. Vamos a ser las voces parlamentarias que defiendan la gestión del gobernador y compañero Felipe Solá, a quien apoyaremos en todo lo que tenga razón y justicia. Nuestros proyectos son transformar la política, modernizar el Estado, luchar contra la pobreza, crear empleo. Son proyectos de conjunto, porque tanto él gobernador Solá como nosotros fuimos elegidos por la misma decisión popular y la misma demanda de justicia. No queremos, no debemos y no vamos a romper ese contrato electoral, que es un pacto de políticos con su pueblo, no de políticos con políticos.
No nos gusta la política dualista. El dualismo consiste en tener una retórica que responda a las necesidades electorales de hoy mientras se hace política como antes del 2001. Nosotros creemos que en la nueva Argentina hay que hacerle honor con los hechos a la política que se empeña con la palabra.



Estos son nuestros objetivos. Por estas ideas vamos a trabajar junto a los compañeros de toda la provincia que quieren que el peronismo camine por éste rumbo sin temores, junto a las mujeres y los hombres de cualquier otra identidad política que crean que esta es también su lucha. Nos comprometemos con ellos a no defraudar sus expectativas.

En 1946, en otra circunstancia histórica, el general Juan Domingo Perón definió la disyuntiva política de entonces como “ un partido de campeonato entre la democracia y la injusticia”. Entonces, triunfó la primera. Hoy tenemos la certeza de que la democracia, la justicia social y la República son parte una misma materia que debemos defender.

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